miércoles, 20 de mayo de 2009

Historia de la camiseta



La camiseta de Boca es más que una simple indumentaria deportiva. Es el tesoro de cada hincha que pide a sus jugadores que la transpiren hasta la última gota de sudor. Es el manto sagrado, ese por el cual se han creado cientos de canciones venerándola. Es el símbolo que une a todos los Xeneizes diseminados por el mundo. Es la sangre, el alma y el corazón de una hinchada que la ama incondicionalmente. Esa que lucieron tantos ídolos durante más de un siglo con fervor y pasión, esa es la Camiseta de Boca.

La camiseta de Boca ha sufrido una incesante modificación en sus modelos a lo largo de la historia. Sus colores, en cambio, sólo variaron en los dos primeros años de vida pero, a partir de 1907, el azul y oro quedó impregnado en la piel de los Xeneizes hasta estos días.

Cuenta la historia que en abril de 1905, apenas fundado el club, la primera camiseta fue de color rosa pero las cargadas de los rivales fueron tales que tuvieron que sacarla de circulación rápidamente. Los hermanos Farenga, dos de los cinco iniciadores de esta pasión, le encargaron a su hermana Manuela que confeccionara, entonces, un nuevo modelo. Cosida a mano, fue de color blanco con tres anchos bastones verticales negros. Pero como tampoco tuvo demasiado consenso entre los integrantes del club, duró bastante poco. Antes de finalizar el año, Boca tenía una nueva casaca, esta vez de color celeste en su totalidad. Sin embargo, al año siguiente jugaron un partido contra Nottingham de Almagro, que utilizaba una tan similar que en ese encuentro se puso en juego la continuidad de la camiseta. Boca perdió y volvió a lucir los colores blanco y negro, pero esta vez las franjas verticales eran múltiples y finitas con una pechera a rayas horizontales, y con la novedad del cuello y los botones.

En 1907 se tomó la decisión de volver a elegir nuevos colores pero lejos estuvieron en ponerse de acuerdo. Entonces, Juan Brichetto tuvo la idea de ir al Puerto y esperar que pasara el primer barco para tomar los colores de la bandera de navegación del mismo. Todos aceptaron y se dirigieron al Puente dos. El primer buque que apareció fue el Drottning Sophia, y los suecos colores azul y amarillo terminaron en el corazón de los Xeneizes.

La primera camiseta con los actuales colores no fue como la que se conoce habitualmente y que marcó tantos años de gloria. Era de fondo azul y con una banda dorada en diagonal, de derecha a izquierda. Recién en 1913, cuando Boca jugó en Primera División, utilizó la camiseta que lo viene acompañando hasta ahora aunque con diversas variaciones en las tonalidades, fundamentalmente en el azul, a lo largo del tiempo.

Desde 1922 y hasta 1935, usó un color celeste fuerte, casi azul, con la solapa acordonada y el amarillo tradicional. En 1936 vuelve al azul oscuro y con cuello cerrado hasta 1981. Siempre, por supuesto, con la franja oro en forma horizontal. En esos 45 años las únicas variaciones fueron en 1940, cuando usó la camisa abotonada y, en 1955, cuando lució el escudo de la AFA por haber sido campeón el año anterior.

A partir de 1981, los diseños de las camisetas fueron variando. En ese año, tuvo cuatro estrellas amarillas en el lado del corazón con las siglas del club en cada una de ellas. Además, por primera vez, colocó en las mangas dos rayas oro desde el hombro hasta el puño. En 1983 utiliza publicidad en el pecho por primera vez en la historia: Vinos Maravilla fue su primer sponsor.

Luego, año a año fue cambiando de marca. En el 1995, la camiseta agregó un nuevo color: el blanco. Eran dos líneas finitas horizontales que dividían el azul del amarillo. Ante la férrea oposición de los socios que adujeron que en el Estatuto del club figura que la camiseta “será azul con una franja horizontal de color oro”, al año siguiente se la eliminó definitivamente. De allí en más, muchos diseños fueron surgiendo pero siempre manteniendo la cromática y la letra estatutaria.

Las medias y el pantalón también conocieron diferentes modelos a lo largo de la historia. Aquellas fueron todas azules, todas amarillas y combinadas, y estos nunca dejaron el azul pero el color oro fue mutando en tamaño y en sus apariciones. Un pantalón muy curioso fue el que usó a principios de los años setenta: adelante todo amarillo y detrás todo azul.

Pasarán más modelos y diferentes diseños pero la camiseta de Boca siempre quedará grabada a fuego en la piel de los Xeneizes, en la de los jugadores que la defienden domingo a domingo, y también en la de los hinchas que soñaron ser como aquellos y la llevan en el corazón.

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