miércoles, 11 de agosto de 2010

Esperamos a la aseguradora y nos en-fierramos


Si se confirma el ok de la aseguradora, el chileno firmaría hoy. “Es lo último que falta”, dijo Borghi.

Lo de Román se llevó todas las luces de los medios, pero yo también estoy esperando a Fierro. Es lo último que falta. Lo valoro mucho y lo quiero como futbolista y como persona”. Borghi no pierde el eje. Mientras el Mundo Boca se enfoca en el contrato de Riquelme, Bichi sabe adónde apuntar. Gonzalo Fierro está en Chile pero hoy lo esperan en Buenos Aires. No de visita, sino para firmar el contrato que lo ligará con el club por un año. Esperan que regrese con los estudios que solicitó la aseguradora para que esta novela, no tan complicada como la otra, también llegue a su fin.

“Quiero que se dé lo mejor para él, que no corra riesgo su salud. Yo de seguros no entiendo, pero espero que salga todo bien”, pide Borghi, quien fue uno de los impulsores de que Boca insistiera en la contratación del jugador a pesar de las trabas que surgieron cuando en la revisión médica se encontró su intervención quirúrgica por un desprendimiento de retina en el ojo derecho realizada en 2005. El volante debió viajar a Mendoza para realizarse estudios complementarios y luego se fue a su país, a la espera de novedades. Y fueron buenas: la firma SanCor se postuló como aseguradora para que Boca no corriera riesgos legales en caso de que el jugador tuviera alguna complicación en su visión. Y se espera que hoy por la tarde el jugador se presente en el club con más análisis médicos para cerrar finalmente el contrato: los papeles ya están listos para las firmas si es que la aseguradora da el ok definitivo.

Así, el técnico tendrá solución para el problema que se le presentó en la gira y también el domingo, frente a Godoy Cruz: los carriles. Cuando el chileno se ponga a punto físicamente, Clemente, que debutaría el sábado por el costado derecho, pasaría al izquierdo. Y todo encarrilado.

Mucha política y Román finalmente parece que hoy firma


El contrato de Riquelme fue una excusa. Apenas eso. Lo que se discutió durante estos tres meses es política. La historia terminó ayer con la aprobación por nueve a ocho a favor de la continuidad de Román, en una votación que no registra precedentes en Boca en la era moderna. Ameal perdía 8-7, empató con su voto en su carácter de integrante de la CD y desempató como presidente. Hoy, si no hay una interna para ver qué color de tinta se usa, negra o azul, Riquelme firmará su contrato por cuatro años más. Pero el tema lo excede, claramente: “La economía del club nunca estuvo en peligro”, admitió uno de los que se opusieron. Para ratificarlo, basta con mencionar que todos los otros pases que Boca hizo en este receso, las compras y las ventas, fueron aprobadas ayer por unanimidad sin que nadie informara ni medio número. Y ojo, que alguna de las adquisiones (si se incluye el contrato) involucra un volumen de dinero similar al que se eroga por el nuevo vínculo con el 10.

Lejos de la tranquilidad que se suponía iba a llegar después de la votación del viernes, en la que se aprobó informalmente el contrato de Riquelme, ayer las discusiones en la Bombonera volvieron a calentar el invierno. Las principales se dieron en presidencia, cuando el tesorero, Daniel Angelici, hizo alarde de tener los votos para rechazar el contrato. Y los tenía porque Ameal había perdido el de Juan Carlos Crespi, quien está en Irlanda junto a la Selección. José Beraldi, entonces, discutió muy fuerte Angelici. Y Jorge Amor Ameal amenazó con renunciar: “Si pierdo la votación, me voy. No le puedo hacer esto a este muchacho (Riquelme) a dos días del cierre del libro de pases cuando el viernes le dije que estaba todo acordado”. Para ese momento, los macristas juntaban nueve votos gracias a la presencia de algunos vocales que no habían estado el viernes y al voto de Cristian Quintiero, quien la semana pasada había votado a favor de la renovación y que había sido disciplinado por su bloque durante el fin de semana. ¿Cómo se dio vuelta la historia? A través de Mauricio Macri.

El ex presidente del club y actual Jefe de Gobierno de la Ciudad, el hombre que desde las sombras (o no tanto) fogoneó la oposición al nuevo vínculo con el 10, bajó la línea de preservar la institucionalidad. Claro: la renuncia de Ameal hubiera desencadenado otras, el club habría quedado inmerso en un caos, acéfalo, y, en verdad, hoy por hoy, el ingeniero tiene suficientes problemas en la ciudad además de no tener un nombre del palo como para postular a eventuales elecciones. “Al final del día, se votó por la continuidad de Ameal más que por el contrato de Riquelme”, definió otro de los hombres que responden a Mauricio.

El resto fue una puesta en escena para los que no habían estado en la cocina. Cuando llegaron a la sala para la votación, Matías Ahumada repartió entre los presentes un escrito con un estimado del resultado para el período 2010-2011, que arrojará una importante ganancia, aun con el contrato de Riquelme .Después sí, todos levantaron la mano.

-Bueno, estamos empatados ocho a ocho -dijo Zemborain, el Secretario que votó por la negativa.

-No, defino yo: es nueve a ocho -lo corrigió el presidente.

Y hubo aplausos. Y algún grito destemplado que llegó sin filtro a los oídos de los periodistas: “¡Ahora nos vamos todos a comer panqueques a Santino!”, gritó un hombre de Ameal en referencia a la actitud que había tenido Quintiero, que había pasado del sí al no y de ahí a la abstención, un simple instrumento dirigido a control remoto. Al mismo tiempo, Ameal intentaba relajarse en su oficina después del día en que más cerca estuvo de dejar de ser presidente. Ahora tiene a Román. Y el 10 será el encargado de escribir el resto de la historia.

martes, 10 de agosto de 2010

Detrás del doble 9, esperan otros delanteros, con Mouche a la cabeza, que no son de área.


Viatri dice que si el doble 9 anda mal, el que sale es él. Ahora, ¿quién entraría? En ese caso, Borghi tiene variantes pero el resto de los delanteros del plantel no son hombres de área. El que está ahí, en las gateras, es Pablo Mouche, quien jugó en la gira por Oceanía y es una alternativa por si el DT busca abrir la cancha. Detrás de Pablito, con características parecidas, aparecen el paraguayo Orlando Gaona Lugo y el juvenil Joel Acosta. Otro pibe, Sergio Araujo, es uno de los que más deslumbraron al Bichi en la pretemporada pero en su caso, juega más de media punta, arrancando un poco más atrás pero también con llegada al área. Nicolás Blandi, el 9 de la Reserva en la última temporada, se fue a préstamo por un año a Argentinos.

Otra opción para el entrenador es colocar a Damián Escudero como mediapunta. El ex Vélez actuó como enganche pero el propio Borghi reconoció que tiene características como para arrancar todavía más adelante.

Clemente practicó y podría jugar el sábado vs. Racing


En el esquema de Borghi, los carrileros son clave. Y Clemente Rodríguez es una de las figuritas adoradas por el DT. Por eso, en el cuerpo técnico lo están preparando para ver si puede llegar al partido del sábado. De hecho, ayer se entrenó en el club, bajo la supervisión del profe Hernán Torres, en busca de su puesta a punto. Realizó trabajos físicos y hoy ya podría practicar con pelota. El tema es que después del Mundial no tuvo actividad y, más allá de que posee un físico privilegiado, le falta ritmo futbolístico. Igual, en el cuerpo técnico lo evaluarán durante toda la semana y decidirán si lo incluyen o no frente a Racing. Podría estar.

Además, también practicaron Pablo Mouche y Cristian Erbes, quienes no jugaron frente a Godoy Cruz por acumular una fecha de suspensión.

Si le llega el contrato a tiempo, Román sellará hoy su vínculo por cuatro años.


En el medio, habrá otra reunión de CD caliente, con renuncias y posturas disidentes.

Sería una vergüenza si los que votaron de una manera el viernes ahora quisieran cambiarlo”.Así termina esta larga historia del contrato de Riquelme. Así se anuncia su final para hoy, en medio de una CD dividida, que el fin de semana tuvo movimientos en las “sombras”, como diría Maradona, para intentar torcer algunos puntos en el contrato que no terminan de cerrar; con el tesorero del club (y principal opositor al vínculo de Román) presentando la renuncia a su cargo, con varios dirigentes apoyando su negativa y con el jugador que hasta anoche no sabía si esta tarde debía presentarse o no a entrenarse en el club después de recuperarse todo este tiempo por su cuenta y con un kinesiólogo personal.

En la medida que el contrato le llegue en tiempo y forma (se lo iban a mandar anoche y si no será recién esta mañana), Riquelme firmará por cuatro años con Boca. Todo indica, incluso, que ya el sector opositor no podrá torcer la negociación que llevó adelante el presidente Ameal. De hecho, probablemente ni siquiera haya votación en la Comisión Directiva de hoy, por aquello de que los propios dirigentes hablaron entre ellos que no sería serio que se cambiara lo que ya se definió el viernes. Pero lo que sí habrá en la reunión que tendrá la dirigencia serán varias aclaraciones: ahí Angelici volverá a exponer formalmente los motivos por los cuales se opone al monto y a la duración del vínculo del enganche (Boca le pagará 5.000.000 dólares hasta el 2014) y además dará un paso al costado como tesorero para quedarse como vocal. Con él, habrá otros dirigentes que manifestarán su disconformismo con los términos del acuerdo con el 10, pero hasta ahí llegaría la cuestión.

Es por eso que no está definido si Riquelme se presentará a entrenar o no en Casa Amarilla. Algunos dirigentes entienden que no sería prudente su presencia en el club cuando un rato más tarde está prevista la reunión de la CD. Que mejor sería completar los pasos formales y que mañana sí, con todo resuelto, Román ya comience a vivir sus últimos cuatro años en Boca. Y sobre todo, a terminar la recuperación de su rodilla con los médicos y kinesiólogos del club.

Lo que sí parece es que hoy se terminará una novela que dejará secuelas internas importantes. Y que promete una última reunión caliente aun con el final anunciado.

Via . Ole

lunes, 9 de agosto de 2010

Fallarón los carrileros, con Clemente y Cañete de enganche será otra cosa.


Boca no sufrió en defensa por los tres del fondo, sino porque el esquema no los ayudó: fallaron los carrileros (más Giménez) y por eso el equipo se descompensó.

No es la línea de tres. Es, en todo caso, el esquema con línea de tres. El debut del equipo de Borghi con nuevo modelo defensivo ya empezó a generar una raíz de análisis que seguramente se prolongará todavía más. ¿Podría decirse que el trío Cellay, Caruzzo e Insaurralde jugó mal? Aunque los dos últimos lo hicieron mejor que el primero, la respuesta es no. ¿Jugó bien Boca defensivamente? La respuesta también es no. El partido tardó 14 minutos en marcar que en este sistema no sólo defienden los tres del fondo: Giménez se durmió en el cierre, se confió, quiso rechazarla con la derecha siendo zurdo, y Russo lo mandó a sacar del medio.

Lo que falló ante Godoy Cruz fue, entonces, el bloque defensivo. O la parte que les toca a los carrileros. Giménez, por izquierda, le soltó la mano a Insaurralde, le costó volver y además de su error en el primer gol tuvo otro más, en el segundo tiempo, que casi termina de la misma manera por un cabezazo del mismo autor del 1-0. Méndez, por derecha, tampoco fue de mucha ayuda para un Cellay que, sin embargo, no mostró la firmeza que se le conoce. A favor del mendocino, ex Central, hay que decir que la de carrilero no es su función. Y menos, la de acompañar marcas sobre la banda. Desde los costados, entonces, Boca sufrió atrás. Se descompensó. Y potenció la necesidad de especialistas en esos puestos. Con Clemente, se espera, será diferente. Y si Fierro al final arregla, será otro hombre para tener en cuenta.

Por lo demás, en el balance individual, Caruzzo e Insaurralde tuvieron aspectos para destacar. El ex Argentinos, ayer líbero, tuvo varios cierres importantes, sobre todo en el final del partido. Y hasta salvó, aunque con penal (ver aparte), un cabezazo de Villar que tenía mucho más que olor a 2-1. Insaurralde, por su parte, mostró presencia en la marca y buenas apariciones ofensivas: de hecho tuvo dos chances para convertir, una muy clara tras una asistencia de Palermo. Y en cuanto a Cellay, más allá de su carácter, estuvo extrañamente fuera de timing. ¿Y Lucchetti? El arquero alternó algunos errores con un par de atajas tremendas. Y también deberá acoplarse.

Le falta mucho,pero vamos bien


No hay mejor medida, en este tipo de arranques, que mantener los pies sobre la tierra. En suelo firme. Para que la ilusión despegue, primero habrá que analizar dónde se está parado. Y a este Boca le faltan kilómetros por recorrer. En Mendoza mostró fallas, especialmente en la mitad de la cancha. No es un dato menor porque el propio Bichi ve en el mediocampo el lugar donde se definen los partidos. Pero el funcionamiento colectivo no fue del todo aceitado. Falta enlace y sincronización entre las líneas. El equipo estuvo como partido en tres. A ver: Atrás. El entendimiento entre Cellay, Caruzzo e Insaurralde fue aceptable. Si bien Godoy Cruz llegó al arco de Lucchetti, el bloque formado por los tres nuevos se movió acertadamente. No es casual. Los tres saben lo que es jugar con ese dibujo defensivo y también tuvieron chances de ensayarlo tanto en la gira por Oceanía como en las prácticas de fútbol en Casa Amarilla. El problema fueron los pelotazos cruzados porque los dos carrileros (Méndez y Giménez) no tienen características defensivas y les cuesta a la hora del retroceso. Se vio en el gol rival: Giménez, por su falta de oficio, intentó bajarla con el pecho en lugar de revolearla al córner y sin querer se la dejó servida a Russo. Una buena a favor de Borghi: sus carrileros titulares son Fierro y Clemente.

En el medio. Fue, quizás, la línea más desconectada de las otras dos. Los carrileros, así como quedaron en deuda a la hora de defender, no pasaron demasiado la línea de la pelota para mostrarse como descarga y llegar hasta el fondo. Méndez tuvo un toque prolijo y preciso, participó del circuito y hasta mandó el centro para el empate de Viatri. Pero desnudó su falta de dinámica para aparecer por sorpresa en el ataque. Giménez, más rápido y vertical, no participó tanto de la generación pero tuvo una llegada en diagonal que casi termina en gol. A Battaglia y Medel, en tanto, les costó acomodarse. Ramírez recibió muchas veces solo.

Adelante. Con Escudero intermitente, sin socios para la creación y sin volantes que abrieran la cancha y desbordaran para tirar centros, Viatri y Palermo se las rebuscaron bastante bien pese a la falta de abastecimiento. Ambos bajaron a buscar la pelota, no tuvieron el egoísmo del goleador y lo positivo es que casi ni se chocaron.

Al fin y al cabo, el empate no le cayó mal a este Boca, que, como su entrenador, por ahora viaja en auto, no en avión.