miércoles, 30 de junio de 2010

Lejos de la tradición de Boca, Borghi probó con su esquema favorito: 3-4-1-2. Fue 2-0.


A una semana de haber comenzado la pretemporada en Pilar, Borghi decidió darles un poquito de pelota a sus muchachos, para que relajen un poco sus músculos abarrotados por el trabajo físico y, también, para empezar a plantar en cancha un esquema, aún con algunas ausencias. Sobre todo, porque ya tiene un objetivo claro: el 9 de julio presentará su equipo en Brasil, en un amistoso ante el Palmeiras. Así, entonces, aún sin Medel, ni Palermo (ambos ya arreglaron su situación); sin Román; sin el líbero que espera, ni Cellay (se sumó ayer), ni tampoco Escudero (desgarrado), paró sus primeros 11: García (Lucchetti estuvo en el gimnasio); Bonilla, Muñoz, Insaurralde; Marín, Méndez, Erbes, Monzón; Marcelo Cañete; Mouche y Viatri. Sí, línea de tres, cuatro volantes, un enganche y dos puntas.

Sus primeros goleadores, como para empezar a ganar terreno, fueron Monzón y el pibe Cañete, de tiro libre. El picado, que duró 45 minutos, terminó 2-0. Luego, fue tiempo de probar pibes y variantes, pero el dibujo, en todos los casos, fue el mismo. Como para que se vayan acostumbrando.

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